Para
sanar el alma es importante prestar atención a nuestro cuerpo, el cual,
con las enfermedades nos avisa que tenemos asuntos pendientes por
resolver en nuestra vida, generalmente dentro de nuestro campo
emocional.
Nuestra prioridad suele ser sanar nuestro cuerpo
porque no entendemos que la enfermedad no es tal. Sanar nuestro cuerpo
no es la meta, es solo la consecuencia de sanar nuestra alma.
Entendamos que nuestro cuerpo es solo un medio transitorio por el que
tenemos contacto con este mundo, y el día que lo dejemos, se quedaran en
el todas las enfermedades, pero nos llevaremos todos nuestros miedos,
rencores, resentimientos, tristezas, odios, apegos, dolor, etc.
Busca curar tu alma no tu cuerpo, al hacerlo tu cuerpo ya no necesitará de la enfermedad.
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