La ciencia
ha comprobado mediante la física cuántica que todo el tiempo estamos creando
nuestra realidad, pero ¿de qué nos sirve saber esto?, ¿cómo afecta esto a
nuestras vidas?
Todo parte
de una pregunta en principio sencilla, ¿quién soy yo?, tú no eres tu nombre, tu
profesión o tus posesiones, por el contrario eres aquello que queda cuando te
desprendes de absolutamente TODO.
Imagina por
un momento que desaparece todo lo que te rodea, tu casa, tus amigos, tu
familia, tu profesión, el facebook, tu ordenador, tu ropa, tu cuerpo físico,
hasta tu nombre. Eso que queda al final, eres tú, todo lo demás ES TU CREACION.
Entenderás
entonces que aquellas situaciones o personas que no te permitían ser feliz son
TU CREACION y están allí porque TÚ las has creado de acuerdo a TUS creencias, y
entonces comprenderás que SOLO TÚ eres responsable de tu felicidad o
infelicidad.
Es de suma
importancia despertar y darnos cuenta de esto porque entonces dejaremos de
culpar a los demás por nuestra infelicidad, dejaremos de ser víctimas y
podremos tomar un rol más activo porque sabremos que para cambiar nuestra vida
no hace falta cambiar al resto sino, cambiar uno mismo, cambiando nuestras
creencias y paradigmas.
Todo aquello
que nos afecta es nuestra creación diciéndonos que hay algo que debemos cambiar
o solucionar en nuestra vida, todo aquello que nos afecta es una oportunidad de
hacer un cambio en nosotros, es la oportunidad de dar un paso adelante en
nuestra evolución espiritual.
Podrías por
ejemplo ser una persona que adquirió una creencia que dice que para estar en
comunión con Dios debes sacrificarte y sufrir, entonces crearas situaciones que
reafirmen todo el tiempo esa creencia y culparas al resto, a la vida e incluso
a Dios de que siempre sufres y te sacrificas, sin entender que Dios en su
infinita misericordia nos da todo cuanto pedimos permitiéndonos crearlo a
nuestro "libre albedrio", aun cuando no estemos conscientes de
aquello que pedimos y por ende creamos.
Mucha gente
vive toda su vida encerrada en sus creencias y paradigmas, vive ciega, sin
darse cuenta que el origen de su sufrimiento nunca estuvo afuera, nunca fueron
los demás, y que cambiar su vida no depende de Dios ni de nadie mas que de sí mismos.
