La mente humana utiliza varios recursos para guardar un recuerdo, el mas poderoso de estos recursos es cuando un evento se asocia a una emoción o a un sentimiento, en estos casos los recuerdos se imprimen fuertemente en nuestro plano mental. (Esto explica el por qué las mujeres, siendo a diferencia de los hombres seres emocionales por excelencia, tienden a recordarlo todo.)
Cuando atravesamos por una experiencia negativa, se genera un recuerdo acerca de esta, pero además, a este recuerdo van adheridos uno o varios sentimientos o emociones como tristeza, impotencia, rabia, dolor, etc.
Al evocar este recuerdo también evocamos los sentimientos o emociones que vienen adheridos a él y volvemos a experimentar la tristeza, la impotencia, la rabia, el dolor, etc, y aunque no evoquemos estos recuerdos esos sentimientos están allí, envenenando de a poquitos nuestra alma.
No existe forma de cambiar el evento, no hay forma de cambiar lo que ya pasó, pero lo que si podemos hacer es cambiar las emociones o sentimientos adheridos a este recuerdo y esto lo logramos mediante la aceptación y el perdón.
No podemos hacer que las cosas malas dejen de suceder, así que debemos aceptar que las cosas malas suceden y que muchas veces no está en nosotros que las cosas sucedan de forma diferente. Aceptando este hecho nos quitamos de encima la culpa que muchas veces nos echamos al hombro por no haber podido lograr que las cosas sucedan de una forma diferente ya sea por no haber sido mas fuertes, por haber tenido miedo, por haber sido muy pequeños, por no haber actuado diferente, etc.
El complemento de la aceptación es el perdón, el perdón a nosotros mismos por lo mencionado anteriormente y el perdón a quien nos hizo daño. El acto de perdonar no consiste en aceptar el daño que nos hicieron, el perdonar consiste en sacar de nuestros corazones la rabia, la impotencia, la ira, la tristeza, es decir cualquier sentimiento negativo hacia la persona que en determinado momento nos hiciera daño.
Perdonar no es un favor que le haces a esa persona, sino un favor que te haces a ti mismo al quitarte esa aguja que tenias clavada, dañando de a poquitos tu alma. Al aceptar y perdonar lograremos que los sentimientos o emociones asociados al recuerdo cambien y cuando volvamos a evocar ese recuerdo se generaran sentimientos neutros e incluso en algunas ocasiones, nuestra mente suele reemplazar dicho recuerdo por otro diferente.
Cuando atravesamos por una experiencia negativa, se genera un recuerdo acerca de esta, pero además, a este recuerdo van adheridos uno o varios sentimientos o emociones como tristeza, impotencia, rabia, dolor, etc.
Al evocar este recuerdo también evocamos los sentimientos o emociones que vienen adheridos a él y volvemos a experimentar la tristeza, la impotencia, la rabia, el dolor, etc, y aunque no evoquemos estos recuerdos esos sentimientos están allí, envenenando de a poquitos nuestra alma.
No existe forma de cambiar el evento, no hay forma de cambiar lo que ya pasó, pero lo que si podemos hacer es cambiar las emociones o sentimientos adheridos a este recuerdo y esto lo logramos mediante la aceptación y el perdón.
No podemos hacer que las cosas malas dejen de suceder, así que debemos aceptar que las cosas malas suceden y que muchas veces no está en nosotros que las cosas sucedan de forma diferente. Aceptando este hecho nos quitamos de encima la culpa que muchas veces nos echamos al hombro por no haber podido lograr que las cosas sucedan de una forma diferente ya sea por no haber sido mas fuertes, por haber tenido miedo, por haber sido muy pequeños, por no haber actuado diferente, etc.
El complemento de la aceptación es el perdón, el perdón a nosotros mismos por lo mencionado anteriormente y el perdón a quien nos hizo daño. El acto de perdonar no consiste en aceptar el daño que nos hicieron, el perdonar consiste en sacar de nuestros corazones la rabia, la impotencia, la ira, la tristeza, es decir cualquier sentimiento negativo hacia la persona que en determinado momento nos hiciera daño.
Perdonar no es un favor que le haces a esa persona, sino un favor que te haces a ti mismo al quitarte esa aguja que tenias clavada, dañando de a poquitos tu alma. Al aceptar y perdonar lograremos que los sentimientos o emociones asociados al recuerdo cambien y cuando volvamos a evocar ese recuerdo se generaran sentimientos neutros e incluso en algunas ocasiones, nuestra mente suele reemplazar dicho recuerdo por otro diferente.

