sábado, 6 de octubre de 2012

Aceptación y Perdón: La clave para una vida espiritual sana


La mente humana utiliza varios recursos para guardar un recuerdo, el mas poderoso de estos recursos es cuando un evento se asocia a una emoción o a un sentimiento, en estos casos los recuerdos se imprimen fuertemente en nuestro plano mental. (Esto explica el por qué las mujeres, siendo a diferencia de los hombres seres emocionales por excelencia, tienden a recordarlo todo.)

Cuando atravesamos por una experiencia negativa, se genera un recuerdo acerca de esta, pero además, a este recuerdo van adheridos uno o varios sentimientos o emociones como tristeza, impotencia, rabia, dolor, etc.

Al evocar este recuerdo también evocamos los sentimientos o emociones que vienen adheridos a él y volvemos a experimentar la tristeza, la impotencia, la rabia, el dolor, etc, y aunque no evoquemos estos recuerdos esos sentimientos están allí, envenenando de a poquitos nuestra alma.

No existe forma de cambiar el evento, no hay forma de cambiar lo que ya pasó, pero lo que si podemos hacer es cambiar las emociones o sentimientos adheridos a este recuerdo y esto lo logramos mediante la aceptación y el perdón.

No podemos hacer que las cosas malas dejen de suceder, así que debemos aceptar que las cosas malas suceden y que muchas veces no está en nosotros que las cosas sucedan de forma diferente. Aceptando este hecho nos quitamos de encima la culpa que muchas veces nos echamos al hombro por no haber podido lograr que las cosas sucedan de una forma diferente ya sea por no haber sido mas fuertes, por haber tenido miedo, por haber sido muy pequeños, por no haber actuado diferente, etc.

El complemento de la aceptación es el perdón, el perdón a nosotros mismos por lo mencionado anteriormente y el perdón a quien nos hizo daño. El acto de perdonar no consiste en aceptar el daño que nos hicieron, el perdonar consiste en sacar de nuestros corazones la rabia, la impotencia, la ira, la tristeza, es decir cualquier sentimiento negativo hacia la persona que en determinado momento nos hiciera daño.

Perdonar no es un favor que le haces a esa persona, sino un favor que te haces a ti mismo al quitarte esa aguja que tenias clavada, dañando de a poquitos tu alma. Al aceptar y perdonar lograremos que los sentimientos o emociones asociados al recuerdo cambien y cuando volvamos a evocar ese recuerdo se generaran sentimientos neutros e incluso en algunas ocasiones, nuestra mente suele reemplazar dicho recuerdo por otro diferente.

Reencarnación


Durante la vida eterna, nuestras almas viajan hacia la perfección y en este viaje nuestras almas sufren transformaciones permanentes, pero sin perder su propia esencia. El cuerpo es solo el vehículo del alma. Desde la antigüedad muchas culturas han buscado que el alma pase por estas transformaciones lo mas cómoda posible, así es el caso de los antiguos Egipcios que enterraban a sus muertos con todos sus objetos personales, o que el alma pudiese elevarse sobre las cenizas como es el caso de los cuerpos que se quemaban en la India.

A lo largo del tiempo se han informado numerosos casos acerca de apariciones, conversaciones con espíritus, mensajes recibidos y hasta se ha experimentado contactos con vidas anteriores. Éstos hechos pueden ser rechazados por los más escépticos pero cuando la medicina y las explicaciones científicas se chocan con la realidad no tienen más opción que aceptarlas.

Tal es el ejemplo de una niña de nueve años que comenzó a decirle a su madre que ella no era su hija y que su casa se encontraba se encontraba en otro lugar. Esta niña fue asistida por psicólogos y médicos, luego de numerosas sesiones comprobaron que la niña se mantenía en sus dichos, por lo cual decidieron llevarla al lugar que decía ser su casa, cuando llegaron comprobaron que era el que había sido descrito por la niña, así como también el color, las cortinas, el piso de madera, el paisaje todo coincidía. En la casa vivía un hombre que había perdido a su esposa, cuando la niña y ese hombre se reconocieron mutuamente no quedó la menor duda que esa niña era la reencarnación de su esposa fallecida. Había sido tan fuerte el amor de su alma que se sintió atraída a su vida anterior.

A veces observamos un talento innato a temprana edad, como es el caso de Mozart, que con cuatro años de edad dio su primer concierto, lo que nos lleva a considerar que es la reencarnación de varias vidas. Por esto podemos considerar que los talentos naturales que poseemos y sin que nadie nos haya enseñado, provienen de vidas anteriores a la actual reencarnación. Los temores como las fobias se hallan implantadas en el alma y aparecen sin que sepamos de manera consciente de donde provienen, solo deberíamos despertar al subconsciente para que este nos recuerde una encarnación pasada durante la cual surgió este temor o fobia.

Así también los traumas suelen ser tan dolorosos para el alma, que el propio individuo en la vida actual recurre a todos los medios inconscientemente para qué no surjan. Todos estos residuos del alma los evidenciamos cuando no encontramos respuestas a preguntas hechas sobre uno mismo.